Con información de Martha Olvera
Monterrey, NL., 28 de marzo de 2026.-El sol de Monterrey comenzó a descender sobre el Parque Fundidora el pasado viernes, marcando el inicio de una de las ediciones más ambiciosas en la historia del Tecate Pa’l Norte.
Desde que las puertas se abrieron a primera hora de la tarde, la atmósfera se impregnó de esa energía eléctrica que solo el rugido del león sabe convocar. Los primeros miles de asistentes recorrieron los senderos de concreto y pasto, encontrándose con una curaduría musical que, desde el primer minuto, apostó por la diversidad absoluta. La nostalgia infantil y el humor ácido se apoderaron del escenario principal con la llegada de 31 Minutos, donde Tulio Triviño y compañía lograron lo impensable: unificar a los seguidores del rock más duro con las nuevas generaciones en un coro masivo que celebraba la cultura popular.
A medida que la tarde avanzaba, el festival comenzó a mostrar sus múltiples rostros. Mientras Siddhartha envolvía a la audiencia en una atmósfera onírica y romántica bajo la luz dorada del atardecer, el rock nacional reclamaba su territorio con la potencia de DLD, quienes prepararon el terreno para uno de los actos más explosivos de la jornada: Molotov. La banda mexicana, veterana de mil batallas, demostró que su capacidad para incendiar el ánimo del público regio sigue intacta, convirtiendo el escenario en una marea de saltos y consignas que resonaron en cada rincón del parque.

La transición hacia la noche trajo consigo un cambio de piel en el festival, adoptando un tono más oscuro y sofisticado. La llegada de Interpol fue recibida con una reverencia casi religiosa; Paul Banks, envuelto en la penumbra y la elegancia característica de la banda, guio a la multitud a través de un viaje de post-punk neoyorquino que se sintió como una pausa hipnótica entre tanta euforia. Sin embargo, esa calma fue destruida de inmediato por el vendaval sonoro de Deftones. Chino Moreno se entregó a un público que respondió con la misma intensidad, creando los primeros grandes círculos de baile y catarsis colectiva del fin de semana, reafirmando que el metal alternativo tiene en Monterrey uno de sus bastiones más fieles.
La magia de lo inesperado, sello distintivo del evento, se manifestó cuando las sirenas del Escenario Sorpresa rompieron la continuidad del programa. La incredulidad se transformó en fiesta total cuando Piso 21 apareció para inyectar una dosis de ritmo urbano, seguida más tarde por la imponente presencia de La Arrolladora Banda El Limón, un momento que borró cualquier frontera de género y puso a bailar a los asistentes por igual, desde los amantes del indie hasta los seguidores del regional. Incluso hubo espacio para el guiño local con la aparición de Los Payasónicos, quienes arrancaron carcajadas y recuerdos entre los asistentes más jóvenes que crecieron con su programa.
El cierre de esta primera jornada fue una declaración de principios sobre el futuro del festival. Tyler, The Creator se apoderó de la noche con una producción audiovisual de vanguardia que desafió los límites de lo que se espera de un set de hip-hop. Con una estética surrealista y una presencia escénica arrolladora, el artista estadounidense clausuró el viernes dejando la vara extremadamente alta. Al final de la noche, mientras la marea humana abandonaba lentamente el Fundidora bajo el reflejo de las luces neón, el sentimiento general era de satisfacción absoluta: el Tecate Pa’l Norte 2026 no solo había comenzado, sino que había rugido con una fuerza que prometía tres días inolvidables de música y comunidad.